“Mi Aventura de ser Docente”
Por Heidi M. González Neri
Cuando era niña desde temprana edad comencé a darme cuenta de que la profesión de ser maestro era de gran responsabilidad, compromiso, entrega y dedicación. Conforme fueron transcurriendo los años, algunos docentes fueron dejando huella. Admiré su vocación, entusiasmo, conocimientos y preparación. En ese entonces la imagen del maestro era respetada, tenía otro status y contaba con el reconocimiento de la sociedad.
Mi aventura comenzó cuando al finalizar la licenciatura, se nos solicitó hacer el servicio social, mi primer encuentro genuino con los protagonistas de la educación fue en un curso de verano. Fuimos varios compañeros del área de Inglés a un colegio de nivel básico. Lo que habíamos aprendido nos ayudó a poder impartir las clases, sin embargo nuestra experiencia no era suficiente. Entre chiquillos de primer año a sexto y en base al ensayo-error dimos por terminada nuestra labor.
La realidad era totalmente diferente a lo que usualmente habíamos estudiado, existía una gran distancia entre la teoría y la práctica. Pero ahí no terminaba todo, ya que se vislumbraba otro gran reto a vencer. Enfrentarme a varios grupos de tercer año de secundaria casi a mediados de ciclo escolar, en una escuela particular católica. Los primeros días fueron terribles, ya que los chicos no querían saber nada de la materia, habían corrido a la maestra de inglés anterior y se sentían los dueños de la escuela. Les puedo decir que estuve a punto de claudicar, pero si me iba estaba demostrándoles que ellos habían ganado la batalla, mi ética y orgullo pesaban más en la balanza. Por fin, encontré la forma de poder atraer su atención y despertar su interés por la asignatura, poco a poco fui avanzando hasta que logré ser aceptada y estimada por mis alumnos. Lo único que les puedo decir, es que la estrategia que apliqué estuvo basada en un dicho que dice: “Divide y vencerás” bajo los lineamientos del respeto y la motivación (humanismo). Aprendí que la actitud que habían tenido estaba expresando una fuerte necesidad de afecto y cariño. A partir de esa experiencia, lo demás ha sido como si caminará en un lecho de rosas, no les puedo mentir y decirles que todo ha sido fácil. Cada nivel tiene su encanto y grado de complejidad. Me siento satisfecha de haberme dado la oportunidad de enriquecer mi carrera magisterial al trabajar con niños y adolescentes; en cada nivel he dejado gran parte de mi creatividad, esfuerzo, dedicación y cariño. A la vez, he recibido muchas cosas bellas de parte de “mis niños” (así les llamo a mis alumnos) lo que me alienta a seguir adelante, dando siempre lo mejor de mí.
jueves, 8 de octubre de 2009
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Felicidades por su blog, maestra Heidi:
ResponderEliminar"Divide y vencerás", en su caso y en el mío que es la primera véz que tomamos un curso en línea, creo que es importante en este caso dividir nuestro tiempo y agregar "constancia y perseverancia" y así creo que venceremos. Es posible que en el proceso perdamos batallas, pero deberemos levantarnos y seguir en la "guerra" por el conocimiento y reconocimiento. En mi caso no me dá vergüenza equivocarme, Tomás Alba Edison se equivocó cerca de 2000 veces antes de realizar su invento llamado "lámpara incandescente", yo trataré de no equivocarme, pero no lo garantizo. Un gran saludo y un abrazo solidario de su compañero y amigo.
Francisco