jueves, 8 de octubre de 2009

"Mi confrontación con la docencia"

Por Heidi M. González Neri

En la vida de todo ser humano es necesario contar con un modelo a seguir, la imagen que tenemos de las personas que admiramos y su personalidad influyen mucho en nuestra formación personal y profesional. El siguiente artículo está dedicado a todos aquellos seres humanos que dejaron huella en mi formación docente y de manera especial con todo el respeto y admiración a mi maestro de inglés Richard Mercado Wood.
Cuando era niña soñaba con llegar a ser una excelente interprete-traductor, hablar varios idiomas y trabajar como guía de turistas o azafata en una gran aerolínea. Siempre me gustó escuchar música en inglés, sentía la necesidad de poderla entender y algún día poderme comunicar con personas de otras nacionalidades. Mi formación secular estuvo enriquecida por grandiosos maestros, entre ellos el de Ciencias Naturales (Profr. Félix), el maestro de Dibujo Industrial, la maestra de Danza folklórica (Raquel) y por supuesto cómo olvidar al teacher de Inglés. Durante mi formación de bachillerato destacó la maestra de Ciencias de la tierra y en el nivel universitario los profesores de Literatura Inglesa y Americana (Eduardo), y el profesor de Historia Universal.
Recuerdo con emoción aquellas clases, las cuales tenían un encanto muy especial, pero retomando la de inglés, les puedo decir que el método que utilizaba mi profesor era dinámico, variable, creativo, estimulante y de calidad. Siempre nos impartió las clases con acento escocés sin involucrar para nada el español. Cuando comencé mi carrera en la educación (secundaria particular) intenté encontrar mi propio estilo, pero siempre respaldado por los antecedentes que había tenido. Mis inicios fueron en nivel medio básico, con ligeros destellos del nivel elemental y hoy en día en nivel de bachillerato. Ser formadora de adolescentes en mi materia ha sido una gran experiencia, llena de satisfacciones y sobre todo enriquecida por tanto talento y creatividad de los chicos. Uno de los mejores regalos que un maestro puede recibir es el reconocimiento de sus estudiantes y de los padres de familia. Recuerden que debemos trascender en todo lo que emprendamos y no debemos conformarnos con lo que tenemos, sino al contrario, seguir adelante dando lo mejor y compartiendo lo que hemos logrado con nuestros seres queridos, amigos y colegas.

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